A falta de pan... bueno será Joshua-Ruiz II

05 DIC 2019 - Por Gustavo Nigrelli

Caída la fecha FAB 3 acá, con lo que iba a ser un peleón casero, los focos se centran únicamente en la revancha entre Andy Ruíz y Anthony Joshua, por lo sorpresiva de la versión 1, y la incógnita de ésta. Un consuelo que anestesia por un momento nuestra pobre realidad

Hacía bastante que en nuestro país no se caía un festival sabatino. Se han caído peleas, se han reemplazado de apuro a los protagonistas del fondo, pero hace mucho que a raíz de un imponderable no se cae una velada entera como la que iba a realizarse este sábado en Lanús, con motivo de la Fecha FAB 3.

En ella iba a disputarse una de las pocas peleas realmente atractivas que pueden armarse hoy en día con el material que tenemos. Era una propuesta realmente genial en todo sentido.
Diego “La Joya” Chaves vs Alejandro “El Cuervo” Silva. Un ex campeón mundial, que aún sigue teniendo nivel internacional y es capaz de vencer o plantársele a cualquiera, contra un ascendente joven de 26 años, invicto y fuerte, de 11-0-1, 10 KO, ex pareja de la Tuti Bopp, que marcha 2º en el ránking argentino superwelter que se halla vacante, e iba a estar en juego contra Chaves, que marcha 5º en el mismo.
Créase o no, a una semana del combate, Chaves acusó una lesión en la mano –no se dijo cuál, ni en qué mano- y se bajó. En la FAB movieron cielo y tierra para encontrar un reemplazante, ya sea para Silva o directamente un cambio de pelea que mantuviera ese nivel, pero no encontraron, y las opciones que surgieron eran de una palidez irremontable.
La FAB entonces hizo algo para aplaudir: en un rapto de sensatez que no se ve habitualmente, pospuso la velada entera directamente para enero y la reprogramó con los mismos protagonistas, cosa de no perder categoría y estar a la altura de lo que se pretendió de movida con las Fechas FAB, que constituyó su objetivo central: que peleen los mejores.

AP
Chaves, si no hubiese querido saltar más alto que su cabeza, hoy aún sería campeón mundial, aunque sea de cabotaje. Pero él fue a los dólares, al peligro, al juego fuerte, y no sólo perdió el título, sino además tiempo y dinero. Pero a nivel local todavía puede dictar cátedra sobre el ring en lo que refiere a técnica, y también a las cualidades físicas y estéticas que debe tener un boxeador de elite.
Por eso es gran medida para un púgil como Silva, que es un Terminator hasta ahora de palomas, porque si bien es arrollador con su escultural figura, todavía no le ganó a nadie que representara un logro, porque siempre estuvo programado a ganador.
Entonces Chaves, que ya hizo su camino, deberá mostrar para qué está Silva y qué se puede esperar de él, que es el futuro. Si Silva no puede con Chaves, ¿con qué boxeadores podría?
Pero ¡oh casualidad!, la Joya se lesionó. Qué puntería. Siempre dejan un gusto amargo en la boca estas coincidencias, que supieron ser muy comunes en otras épocas de nuestro boxeo.
Nos quedamos sin el pan, sin velada casera, pero no sin piñas, porque tortas habrá seguro.

Es que en otra parte del planeta, la atención está puesta en una que repercute aquí también entre los amantes del boxeo.
Porque en la revancha más esperada de los últimos tiempos, quizás por encima de Canelo-Golovkin, el campeón mundial pesado AMB, FIB y OMB, el estadounidense de sangre mexicana Andy Ruíz, volverá a verse las caras ante su vencido de hace poco, el británico Anthony Joshua, a quien destronó en junio pasado sorpresivamente por KOT 7, luego de caer en el 3º y derribarlo después cuatro veces (2 en el 3º y otras 2 en el 7º).
Ruíz en aquella ocasión no solo fue de punto, sino de apuro, porque una semana antes –casualmente- se cayó el rival del inglés (Jarrell Miller) por doping positivo. Así como estaba, el Gordo tomó la posta aceptando el reto vía internet, y dio uno de los máximos batacazos de la historia del boxeo –al menos de la categoría pesado- después de Tyson-Douglas, quizás de Patterson-Johansson.
orque las leyes del boxeo marcan que cuando un boxeador le gana a otro, de alguna forma sienta un precedente sicológico, máxime si es en una guerra como la que tuvieron. Ruíz demostró que cae pero se levanta, y es capaz de noquear así. Pega y aguanta. Joshua, todo lo contrario.
¿Subestimó aquella vez el inglés a Ruíz? Tal vez.
¿Se está entrenando a conciencia ahora el Gordo, después de sacarse semejante Bingo, o, tal como dicen, se tiró a chanta y lo único que hará será ir a buscar la bolsa, satisfecho con el deber cumplido, como hizo Buster Douglas tras noquear a Tyson, y luego caer en el 3º sin pena ni gloria ante Evander Hollyfield?
El síndrome Douglas ronda por la cabeza de muchos fanáticos, porque no olvidan aquella decepción, cuando el flamante monarca en vez de reafirmarse, subió a regalar su cetro, cobrando la que hasta entonces fue la bolsa más grande de la historia (33 palos verdes).
La gran revancha será en Arabia Saudita -en el Diriyah Arena-, para nosotros a partir de las 13:00 del sábado, aunque se dice que la principal comenzará cerca de las 18:00 por ESPN.
Ruiz en ésta cobrara cerca de U$S 10 millones, y en la anterior fue entre 5 y 7. El que se la lleva toda es Joshua, entre 55 y 60, por una cláusula que firmó en la ida. Las apuestas están 2-1 a favor suyo, cuando en la primera estuvieron 13-1.

¿Es negocio para Ruíz “conformarse” con “apenas” 10 palos –la quinta parte- cuando de ganar se le abrirían las puertas del cielo?
Dependerá de su orgullo, de su plan de vida, de su convicción por quedar en la historia como un grande, o ser uno más. Y nadie por estos lares podrá criticarlo, pues quien se sienta libre de culpa y cargo, que arroje la primera piedra.